La representación
cartográfica de la información constituye una poderosa herramienta de ayuda, no
solo para el estudio de la geografía, sino también para la historia. Así, el mapa
histórico,convenientemente aplicado, supone un interesante instrumento que
aporta un contenido visual para facilitar la comprensión.
Estos mapas aparecen
recogidos en atlas históricos o en libros de historia. Representan hechos
acaecidos en espacios geográficos y en una fecha o un periodo histórico
concretos.
Para interpretar
correctamente un mapa histórico, es necesario seguir estos pasos:
- Situar el territorio representado en el mapa en el espacio. Esto supone localizarlo en un continente. Así mismo, resulta interesante comprobar que países ocupan actualmente ese territorio y las características físicas de esa zona.
- Situar el mapa en el tiempo. Todos los mapas históricos contienen información que indica en qué fecha o etapa histórica podemos encuadrarlo.
- Extraer e interpretar la información del mapa. Puede tratarse de información escrita (nombres de lugares, pueblos, naciones, imperios,…), pero también puede aparecer información expresada en colores, tramas, flechas,… Para interpretarla correctamente, es necesario prestar gran atención a la leyenda, que indica el significado de los signos y colores utilizados en el mapa.
- Relacionar la información del mapa con otros contenidos. Esta fase implica relacionar el contenido que ofrece el mapa con el de textos históricos u otros mapas cronológicamente anteriores y posteriores, lo que resulta muy útil para el análisis de acontecimientos que se extienden en el tiempo.
ACTIVIDAD
-
Comenta el siguiente mapa teniendo en cuenta los
puntos vistos anteriormente.
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